Soñadora

Soñador, querido soñador,

yo le advertí soñador.

No se enamore de mí, no…

Usted muy joven y valiente,

sueña con la flor mas fría y desgraciada.

No se da cuenta soñador,

las flores cortadas se marchitan,

se les haga lo que se les haga.

Lo triste de mi destino no lo tiene que compartir usted.

Las duquesas le aplauden, elija una,

¡Déjeme!, dejeme sola..

A mi no me elija soñador,

yo lo amo hasta donde se puede amar a un cliente,

pero usted va mucho más allá.

No me obligue a amarlo, renuncie…

La mirada también es un síntoma de aquella enfermedad,

fíjese que yo cobro por compartirla.

Nuestros intereses son muy distintos,

separados por polos y sentimientos.

No me obligue…

Yo me voy, despídase, soñador,

Hágalo pero no me ame, olvídese soñador.

Att: Su soñadora.

«Al pie de la carta un beso de labial se posaba».

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